Apagón nacional vuelve a desnudar fragilidad del sistema eléctrico dominicano

 


Un apagón de gran magnitud volvió a golpear este lunes a la República Dominicana, afectando gran parte del territorio nacional y dejando al descubierto, una vez más, la vulnerabilidad del sistema eléctrico. Hasta el momento, las autoridades del sector no han ofrecido una explicación clara sobre las causas de la interrupción, generando incertidumbre y malestar en la población.

En el Gran Santo Domingo, el colapso fue inmediato. Todo el sistema de semáforos quedó fuera de servicio, provocando extensos entaponamientos en las principales avenidas y poniendo en riesgo la seguridad vial. Conductores y peatones quedaron a la deriva ante la ausencia de coordinación del tránsito, evidenciando la falta de protocolos de contingencia efectivos ante fallas de esta magnitud.

La crisis también impactó el sistema de transporte masivo. Usuarios del Metro de Santo Domingo reportaron fallas eléctricas en varias líneas, incluyendo la paralización total de trenes en estaciones como Francisco Gregorio Billini, ubicada en la avenida Doctor Defilló. Videos difundidos muestran a pasajeros saliendo a oscuras, en medio de la confusión y la falta de información oficial oportuna.

Mientras tanto, trascendió que la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID) habría estado incorporando unidades hidroeléctricas al sistema a solicitud, intentando mitigar la interrupción. Sin embargo, el hecho de que se recurra a medidas de emergencia evidencia que el sistema continúa operando con márgenes estrechos y sin la robustez necesaria para enfrentar contingencias.

Este nuevo apagón no solo afecta hogares y comercios; impacta la confianza ciudadana. En un país que ha invertido miles de millones en el sector eléctrico durante las últimas décadas, la población espera estabilidad, transparencia y respuestas inmediatas. La falta de información oficial agrava la percepción de improvisación y debilita la credibilidad institucional.

Más allá de restablecer el servicio, el país necesita explicaciones técnicas claras, un plan preventivo real y responsabilidades definidas. Porque cada apagón masivo no es solo una falla eléctrica: es un recordatorio de que el sistema aún no ofrece la seguridad y eficiencia que la nación merece.