
Berlín.– En medio de la creciente tensión en Oriente Próximo, el ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, instó a China a utilizar su influencia sobre Irán para poner fin a las hostilidades en la región del Golfo, con especial énfasis en garantizar la libertad de navegación en el estratégico estrecho de Ormuz.
Durante una conversación telefónica con su homólogo chino, Wang Yi, Wadephul subrayó la preocupación compartida por la situación en la región y la urgencia de alcanzar una solución rápida al conflicto. Ambos coincidieron en que ninguna nación debe ejercer control unilateral sobre las rutas marítimas ni imponer restricciones o peajes al tránsito internacional, destacando la importancia del estrecho de Ormuz como vía clave para el comercio energético global.
El Gobierno alemán reiteró su llamado a Pekín para que actúe de manera “constructiva” frente a Teherán, promoviendo el diálogo y el cese de las acciones hostiles contra los Estados del Golfo. En ese contexto, Wadephul criticó lo que calificó como una postura históricamente “hostil” de Irán hacia sus vecinos, señalando además que su programa nuclear y de misiles representa una amenaza para la estabilidad regional.
Por su parte, China ha insistido en la necesidad de un alto el fuego inmediato en Oriente Próximo, en un escenario marcado por la intensificación de las operaciones militares impulsadas por Estados Unidos e Israel. Washington, además, ha advertido sobre la posibilidad de nuevos ataques en las próximas semanas, lo que incrementa la incertidumbre en la zona.
En un esfuerzo por reducir las tensiones, Pekín, junto a Pakistán, ha presentado una propuesta de cinco puntos que contempla un alto el fuego, la reapertura del estrecho de Ormuz y el inicio de negociaciones de paz, con el objetivo de restablecer la estabilidad en toda la región de Oriente Próximo.
