
Keiko Fujimori toma ventaja en el escrutinio y se perfila como próxima presidenta de Perú
Lima, Perú. La candidata derechista Keiko Fujimori se colocó nuevamente al frente del conteo de votos de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú, al alcanzarse el 98,20 % del escrutinio oficial. Con una diferencia mínima de apenas 466 votos sobre su rival, el izquierdista Roberto Sánchez, Fujimori se encamina a convertirse en la próxima presidenta de la República para el período 2026-2031.
Según los datos oficiales, la candidata de Fuerza Popular suma 9.032.189 votos, equivalentes al 50,001 % de los sufragios válidos, mientras que Sánchez alcanza 9.031.723 votos, representando el 49,999 %. El estrecho margen refleja una vez más la profunda polarización política que caracteriza al país sudamericano y convierte esta elección en una de las más reñidas de su historia reciente.
Durante los primeros días posteriores a la votación celebrada el pasado domingo, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, llegó a mantener una ventaja cercana a los 42.000 votos. Sin embargo, el avance del escrutinio de los votos emitidos en el extranjero permitió a Fujimori revertir la tendencia y colocarse en posición favorable para alcanzar la victoria.
Las autoridades electorales informaron que los votos pendientes de contabilizar corresponden principalmente a sufragios emitidos en el exterior y a actas impugnadas, especialmente en Lima. Ambos segmentos muestran una clara inclinación hacia la candidata conservadora, por lo que las proyecciones apuntan a que mantendrá la ventaja hasta la conclusión definitiva del proceso.
De confirmarse los resultados, Keiko Fujimori lograría finalmente alcanzar la Presidencia en su cuarta candidatura, después de haber sido derrotada en las segundas vueltas de 2011, 2016 y 2021. Su eventual triunfo también marcaría el regreso del fujimorismo al poder después de 26 años de la salida de Alberto Fujimori, quien gobernó el país entre 1990 y 2000.
La campaña de Fujimori estuvo centrada en reivindicar el legado político y económico de su padre, destacando las políticas que impulsaron la estabilidad macroeconómica y el crecimiento sostenido del país durante las últimas décadas, así como la lucha contra los grupos insurgentes Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
Por su parte, Roberto Sánchez compitió como representante del sector político vinculado al expresidente Pedro Castillo, encarcelado tras la crisis política que marcó su gestión. El resultado electoral refleja el enfrentamiento entre dos visiones opuestas sobre el futuro del país, en un contexto de marcada inestabilidad institucional.
Más de 27,3 millones de peruanos fueron convocados a las urnas para decidir quién dirigirá la nación durante los próximos cinco años. El nuevo gobierno tendrá el desafío de restaurar la estabilidad política en un país que ha tenido ocho presidentes en la última década, producto de destituciones, renuncias y crisis recurrentes entre el Ejecutivo y el Parlamento.
