
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, reafirmó el pasado 20 de julio su compromiso de no permitir que intereses particulares influyan en la agenda del ministerio, destacando que su gestión estará guiada únicamente por el interés general del país. Durante un almuerzo organizado por la Cámara Americana de Comercio, Díaz subrayó que las responsabilidades de la institución han crecido significativamente, abarcando ahora no solo las finanzas públicas, sino también la planificación de inversiones, la estrategia de desarrollo y la gestión de programas sociales. El funcionario dejó claro que, aunque su despacho está abierto al diálogo y la crítica constructiva con gremios y organizaciones, está cerrado para quienes busquen anteponer intereses particulares al bienestar colectivo.
Díaz explicó que el ministerio participa en más de 100 consejos y comisiones gubernamentales, lo que exige contar con un equipo técnico altamente calificado. Entre esas instancias mencionó la Junta Monetaria y el Comité Nacional contra el Lavado de Activos y Financiamiento al Terrorismo. Asimismo, destacó el riguroso seguimiento que se les da a los fideicomisos públicos para evitar distorsiones presupuestarias y garantizar que cumplan su función de mejorar la eficiencia del Estado. El ministro enfatizó que su labor incluye diseñar políticas que fortalezcan las finanzas públicas en coordinación con el presidente, el Gabinete Económico y el Banco Central.
El funcionario reconoció que gestionar la economía en un contexto de "permacrisis" implica tomar decisiones difíciles, incluso impopulares, pero necesarias para preservar la estabilidad macroeconómica y ordenar las finanzas públicas sin detener el desarrollo. Díaz reiteró su compromiso con el bienestar colectivo por encima de cualquier presión sectorial, en un momento en que el país enfrenta desafíos económicos que requieren firmeza y visión de largo plazo.
