
Washington— El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este lunes una flexibilización temporal en la supervisión financiera sobre Venezuela, con el objetivo de facilitar las operaciones autorizadas relacionadas con la asistencia humanitaria y la reconstrucción del país tras los devastadores terremotos del pasado 24 de junio. La medida, vigente hasta el 29 de enero de 2027, dispone que la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) no tomará acciones contra entidades que colaboren con programas de recuperación, siempre que cumplan con las normativas contra el lavado de dinero y operen dentro de los términos autorizados.
Cabe destacar que esta decisión no implica un levantamiento de las sanciones existentes contra el régimen de Nicolás Maduro, sino una reducción de barreras regulatorias que habían complicado la canalización de fondos hacia la reconstrucción. El Tesoro enfatizó que el cumplimiento de las normativas antilavado debe seguir vigente y advirtió que el incumplimiento deliberado de las regulaciones no estará protegido bajo esta nueva política. La flexibilización se limita estrictamente a operaciones previamente autorizadas y no modifica las restricciones administradas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
La decisión responde a la grave crisis humanitaria desatada por los sismos de magnitud 7.2 y 7.5, que ocurrieron con solo 39 segundos de diferencia y se consideran uno de los peores desastres naturales en la historia reciente de Venezuela. Según un informe del Banco Mundial publicado el 23 de julio, las pérdidas y necesidades de reconstrucción ascienden a aproximadamente 19,600 millones de dólares, una cifra que amenaza con retrasar la recuperación económica del país por varios años si no se agiliza el flujo de recursos internacionales.
