
San José (EFE).- El mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, advirtió este viernes que quienes considera «terroristas y golpistas» —los críticos a los que ha despojado de su nacionalidad— quedarán excluidos de los próximos comicios. En un acto celebrado en Managua, anunció que junto al Parlamento, subordinado a la Presidencia, impulsa una reforma parcial de la Constitución para impedir que esos sectores participen en las votaciones. Según dijo, la medida busca resguardar la estabilidad del país a través de la ley, evitando así conflictos similares a los de 1856, cuando la disputa entre los dos partidos dominantes de la época dio pie a que el «filibustero estadounidense William Walker» llegara a autoproclamarse presidente de Nicaragua.
El líder sandinista, que gobierna junto a su esposa, Rosario Murillo, suavizó en esta ocasión sus palabras del 19 de julio, cuando aseguró que no habría más elecciones para que la oposición «atrape el poder». Ahora precisó que la intención es garantizar unos comicios «con soberanía», a diferencia de la época de las intervenciones militares de Estados Unidos en territorio nicaragüense.
Ortega justificó la reforma en la necesidad de «fortalecer la paz», señalando que los adversarios políticos «siguen conspirando para meter la guerra». «Aquí no se trata de imponer la paz con estados de sitio, a punta de balazos, sino de que se mantenga la paz reforzada por las leyes», concluyó.
