
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán lanzó este miércoles ataques coordinados con misiles y drones contra posiciones militares de Estados Unidos en Jordania, Baréin, Erbil (Irak) y Kuwait, en una escalada militar sin precedentes en la región. Según el comunicado oficial iraní, la operación fue una represalia directa por el bombardeo estadounidense sobre la zona residencial de Kohstak, en la provincia de Hormozgán, donde se celebraba una boda y que dejó al menos cuatro muertos y 68 heridos, según fuentes iraníes. La Guardia Revolucionaria calificó el ataque de Washington como una "flagrante violación de los derechos humanos".
La ofensiva incluyó el bombardeo de destacamentos militares en Jordania, Baréin y Erbil, así como un asalto combinado de misiles y drones contra el puesto de mando estadounidense en la base aérea Ali Al Salem, en Kuwait. Según el informe iraní, la operación habría logrado dar muerte a "varios efectivos militares enemigos" y destruir los drones utilizados en ataques contra civiles, además de incendiar un hangar y una pista empleados para el despliegue de esos aparatos no tripulados.
Este intercambio de ataques representa un peligroso punto de inflexión en la confrontación directa entre Estados Unidos e Irán, con un riesgo creciente de expandir el conflicto a toda la región de Oriente Medio. Analistas advierten que la espiral de represalias y la afectación de víctimas civiles en ambos bandos podrían tensar aún más las relaciones diplomáticas internacionales, al tiempo que aumentan los llamados a una desescalada urgente y a la protección de la población civil ante nuevos enfrentamientos militares.
