SANTO DOMINGO.– El Banco Agrícola de la República Dominicana presenta “señales graves de deterioro interno”, a pesar del respaldo ilimitado que recibe del Estado, de acuerdo con una auditoría externa citada por el periódico Panorama, que asegura haber tenido acceso al informe financiero de la institución correspondiente a los años 2023 y 2024.
La publicación señala que estos hallazgos contrastan con la calificación “AAA” otorgada en 2025 por la firma internacional Feller Rate, sustentada principalmente en la garantía estatal. Sin embargo, la auditoría externa concluye que el banco arrastra serias deficiencias contables, operativas y de control interno que afectan su salud financiera real.
Según el informe, aunque el Banco Agrícola ha incrementado de forma significativa el otorgamiento de créditos —con desembolsos que casi se duplicaron entre 2020 y 2024— una parte importante de su cartera presenta altos niveles de morosidad y litigios. Al cierre de 2024, más de RD$5,600 millones en préstamos estaban en situación crítica de recuperación, lo que representa cerca del 15 % del total de la cartera crediticia.
Panorama destaca además que la institución no cuenta con provisiones suficientes para cubrir el riesgo de esos préstamos problemáticos. De los RD$6,486 millones que debían provisionarse, solo se habían registrado RD$3,018 millones, dejando un faltante superior a RD$3,400 millones sin respaldo financiero. A esto se suman cerca de RD$17 mil millones en préstamos administrados bajo programas públicos sin evaluación prudencial ni provisiones asociadas.
El reportaje también advierte sobre una estructura operativa costosa y poco eficiente. En 2024, los gastos operativos del banco ascendieron a RD$2,917 millones, de los cuales casi el 68 % se destinó al pago de sueldos y compensaciones. Asimismo, se señala el uso de tecnología obsoleta que impide generar reportes financieros básicos exigidos por los organismos reguladores, así como debilidades en los controles internos, cuentas sin conciliar y activos inmobiliarios sin revaluar conforme a la normativa vigente.
El medio concluye que los resultados de la auditoría colocan al Banco Agrícola en una encrucijada, advirtiendo que, sin reformas profundas en gobernanza, control interno, saneamiento de cartera y modernización tecnológica, la entidad corre el riesgo de dejar de cumplir su rol como instrumento clave para el desarrollo agropecuario y convertirse en una carga administrativa para el Estado.
