Fallece a los 84 años el reverendo Jesse Jackson, histórico activista por los derechos civiles en Estados Unidos



 WASHINGTON, 17 de febrero de 2026.– El reverendo Jesse Jackson, una de las figuras más influyentes del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y dos veces aspirante a la nominación presidencial demócrata, falleció este martes a los 84 años, según informó su familia mediante un comunicado.

Ministro bautista criado en Carolina del Sur en tiempos de estricta segregación racial, Jackson se convirtió en un cercano colaborador del líder histórico Martin Luther King Jr., asesinado en abril de 1968. El activista estuvo junto a King en el Motel Lorraine de Memphis un día antes de su muerte y participó en momentos cruciales del movimiento, como la marcha de Selma por el derecho al voto de la población afroamericana.




“Nuestro padre fue un líder servidor, no solo para nuestra familia, sino también para los oprimidos, los que no tienen voz y los ignorados en todo el mundo”, expresó la familia del reverendo, destacando su legado de lucha por la justicia y la igualdad.

Jackson padecía párkinson desde 2017 y fue ingresado en un hospital en noviembre, tras más de una década enfrentando una parálisis progresiva que afectaba su capacidad para caminar y tragar. A pesar de sus problemas de salud, continuó siendo una voz activa en el debate público sobre el racismo y la desigualdad en Estados Unidos.



Durante la década de 1960, en medio del turbulento movimiento por los derechos civiles, Jackson emergió como uno de los oradores más elocuentes y visibles defensores de las comunidades afroamericanas y otros sectores marginados. En 2018, al conmemorarse el 50 aniversario del asesinato de King, recordó una de las principales enseñanzas de su mentor: “Nuestra gran arma es el voto”.

En el plano político, Jackson se postuló a la nominación presidencial del Partido Demócrata en 1984 y 1988. En su primera campaña obtuvo 3.3 millones de votos, equivalentes al 18% del total, quedando detrás de Walter Mondale y Gary Hart en la contienda para enfrentar al republicano Ronald Reagan. Cuatro años más tarde, logró un desempeño aún más sólido: ganó 11 primarias y caucus estatales, acumuló 6.8 millones de votos (29%) y quedó en segundo lugar frente a Michael Dukakis, quien posteriormente se enfrentó a George H. W. Bush.




Aunque nunca ocupó un cargo electivo, Jackson se consolidó como la figura más prominente del liderazgo afroamericano tras la muerte de King. Fundó organizaciones como Operation PUSH y la Coalición Nacional Arcoíris, desde donde impulsó políticas de inclusión y justicia social. En la década de 1990 fue designado enviado especial del presidente Bill Clinton para África y desempeñó un papel clave en la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en países como Siria, Cuba, Irak y Serbia.

Tras décadas de lucha contra el racismo estructural, Jackson insistía en que la discriminación persistía en la sociedad estadounidense. En una entrevista concedida en 2018, reflexionó sobre las heridas históricas del país, señalando que Estados Unidos aún arrastra las secuelas de la esclavitud y el linchamiento.

Con su muerte, Estados Unidos despide a uno de los últimos grandes referentes de la generación que transformó la historia de los derechos civiles. Su legado, marcado por la defensa del voto, la igualdad y la dignidad humana, permanece como referencia obligada en la lucha por la justicia social.