
Santo Domingo.– La Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) informó este viernes que su personal asignado en la República Dominicana está siendo reubicado, luego de anunciar el cierre “hasta nuevo aviso” de su oficina en el país, en el marco de una investigación por presunta corrupción.
La decisión fue comunicada inicialmente por la embajadora de Estados Unidos en el país, Leah F. Campos, quien sostuvo que la “corrupción no tiene espacio en el Gobierno” estadounidense “ni en ningún otro”. En un mensaje difundido a través de las redes sociales de la delegación diplomática, calificó como una “violación repugnante y deshonrosa de la confianza pública” el uso del cargo oficial para beneficio propio. Hasta el momento, no se han ofrecido mayores detalles sobre las acusaciones.
En una declaración oficial, el administrador de la DEA, Terrance Cole, indicó que la agencia no hará comentarios sobre las acusaciones específicas que se hicieron públicas, pero aseguró que están cooperando plenamente con las autoridades competentes y revisando los señalamientos para salvaguardar la integridad de sus operaciones. Subrayó que la institución exige a su personal los más altos estándares de integridad y rendición de cuentas, y que cualquier denuncia de mala conducta se trata con la máxima seriedad.
Cole enfatizó además que la DEA no tolera ninguna conducta que manche su insignia o erosione la confianza depositada en la agencia por el pueblo estadounidense y sus socios internacionales, al tiempo que defendió el profesionalismo de los miles de agentes que integran la entidad.
El Gobierno de Estados Unidos ha destacado en reiteradas ocasiones la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico con la República Dominicana. De acuerdo con la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), durante el pasado año se incautaron 48 toneladas de drogas en operativos contra el narcotráfico, el lavado de activos y otros delitos conexos, como parte de lo que las autoridades dominicanas han calificado como una ofensiva “sin precedentes” contra las estructuras del crimen organizado.
