
TEHERÁN.– El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, rechazó la exigencia del mandatario estadounidense, Donald Trump, de una rendición incondicional de la República Islámica, afirmando que esa idea “es un sueño que se llevarán a la tumba”. La declaración fue realizada en un video difundido por su oficina, el segundo mensaje oficial desde el inicio de la guerra el pasado 28 de marzo tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Las palabras de Pezeshkian se producen en respuesta a Trump, quien el viernes aseguró que “no habrá acuerdo con Irán” y que la única salida posible sería una “rendición incondicional”. En un mensaje publicado en su red Truth Social, el presidente estadounidense afirmó que, tras una eventual rendición y la elección de un nuevo liderazgo “aceptable”, Estados Unidos y sus aliados trabajarían para “rescatar a Irán del borde de la destrucción” y fortalecer su economía.
La guerra ha provocado una intensa escalada militar en el país persa. Los ataques contra Teherán y otras ciudades iraníes han sido constantes desde el inicio del conflicto, dejando hasta el momento más de mil muertos y miles de edificios destruidos. En esos bombardeos falleció el líder supremo de Irán, Ali Jameneí, junto a varios altos mandos militares, lo que ha agravado aún más la crisis en la región.
Durante su mensaje, Pezeshkian denunció que los bombardeos se han realizado “sin respetar ninguna de las leyes internacionales”, acusando a las fuerzas atacantes de golpear indiscriminadamente distintos puntos del país, incluidos hospitales, escuelas y centros civiles.
Irán ha reiterado que no tiene intención de rendirse y aseguró que el país está preparado para sostener un conflicto prolongado. Como respuesta, las fuerzas iraníes han lanzado ataques contra Israel —que han dejado al menos diez muertos— y contra varias bases militares y sedes diplomáticas estadounidenses en la región, incluyendo instalaciones en Kuwait y Arabia Saudí.
No obstante, el presidente iraní anunció que su gobierno ha decidido poner fin a los ataques contra países vecinos, salvo que desde esos territorios se lancen acciones militares contra Irán, en lo que podría interpretarse como un intento de evitar una expansión mayor del conflicto en Oriente Próximo.
