El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha cancelado más de 600 visas a ciudadanos extranjeros, principalmente mujeres, que viajaron a ese país con el propósito de dar a luz. Esta medida forma parte de una ofensiva en contra del llamado "turismo de parto" o "turismo de maternidad", una práctica que las autoridades consideran un fraude migratorio y una tergiversación del motivo original de los viajes al buscar que los hijos obtengan la ciudadanía estadounidense de forma automática.


Para identificar estas prácticas, las autoridades estadounidenses han implementado el uso de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial y el análisis de big data, permitiendo rastrear historiales y detectar patrones de viaje sospechosos. Adicionalmente, se ha creado un Grupo de Trabajo para la Prevención del Turismo de Maternidad, con una función exclusiva de escrutinio estricto para frenar el aprovechamiento de los visados de no inmigrante, como el de turismo.

Las consecuencias para quienes sean identificados en esta situación son severas, ya que pierden su visado de manera inmediata y enfrentan cargos por declaración falsa según la ley de inmigración, lo que conlleva un estado de inadmisibilidad permanente para reingresar a los Estados Unidos. El cónsul—