La República Dominicana solicitó la salida de nueve diplomáticos de Cuba y sus familiares, medida que fue ejecutada en apego a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX) no ha emitido una declaración oficial detallando las causas específicas, reportes periodísticos sugieren que el personal consular estaría presuntamente vinculado a labores de inteligencia y espionaje incompatibles con sus funciones. A pesar del incremento en la tensión bilateral, las autoridades dominicanas han aclarado que esta decisión no representa una ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
La medida coincidió con la deserción de cinco atletas pertenecientes a la delegación cubana que participaba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 celebrados en territorio dominicano. De acuerdo con informes locales, dos de los deportistas ya iniciaron su trámite formal de solicitud de refugio ante la Oficina Nacional para los Refugiados (Conare), mientras que los tres restantes evalúan sus opciones para regularizar su estatus legal en el país. El proceso formal de documentación podría presentar demoras, debido a denuncias sobre la retención previa de pasaportes por parte de los oficiales de la delegación cubana tras el ingreso al país.
El caso ha generado intensos debates sobre los protocolos de seguridad de las delegaciones internacionales y la soberanía nacional. Sectores de la opinión pública señalan la necesidad de transparentar los hechos para evitar especulaciones en la agenda geopolítica del Caribe, mientras otros destacan el compromiso del país con las normativas internacionales de asilo y derechos humanos. Por el momento, la Cancillería mantiene la postura de no ofrecer mayores detalles públicos para resguardar la diplomacia institucional entre Santo Domingo y La Habana.
