
MOSCÚ.– El Gobierno de Rusia acusó este lunes a Ucrania de haber lanzado un ataque con drones contra una residencia del presidente Vladimir Putin en la región de Nóvgorod, un hecho que, según advirtió Moscú, podría tener consecuencias directas en las negociaciones en curso para alcanzar un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra iniciada en febrero de 2022.
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que el ataque fue ejecutado por el “régimen de Kiev” mediante el uso de 91 drones de largo alcance, los cuales habrían tenido como objetivo una residencia presidencial. De acuerdo con las autoridades rusas, todos los aparatos fueron interceptados y destruidos por los sistemas de defensa aérea de las Fuerzas Armadas, sin que se registraran víctimas ni daños materiales.
Lavrov calificó la acción como un “acto terrorista” y subrayó que se produjo en un momento particularmente delicado, cuando Rusia y Estados Unidos mantienen negociaciones intensas orientadas a una posible salida diplomática al conflicto ucraniano. En ese contexto, advirtió que este tipo de acciones “imprudentes” no quedarán sin respuesta.
Aunque descartó una retirada inmediata del proceso de diálogo con Washington, el canciller ruso sostuvo que Moscú se verá obligado a reconsiderar su posición negociadora. Según Lavrov, Ucrania ha incurrido en una “degeneración total” al adoptar lo que describió como una política de “terrorismo de Estado”, lo que, a su juicio, mina las condiciones para avanzar hacia un acuerdo.
Las declaraciones se producen pocas horas después de que el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, coincidiera con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en que las conversaciones para un posible acuerdo de paz se encuentran en una fase avanzada. Esto, tras la reunión sostenida el domingo entre Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
El presunto ataque añade un nuevo elemento de tensión a un proceso diplomático ya frágil y podría complicar los esfuerzos internacionales por alcanzar una solución negociada al conflicto, en medio de un escenario marcado por la desconfianza mutua y la escalada retórica entre Moscú y Kiev.
